Vendèe Globe, todos rumbo a Les Sables d’Olonne

Fuente info VG

Transportes arriesgados

ARTÍCULO | lunes 15 octubre 2012, 16h25

Indispensable, a veces corto y a veces largo, el transporte es un ejercicio que no se puede tomar a la ligera. Antes de las 19 horas del 19 de octubre, los 20 solitarios deben amarrar sus monturas en el pontón oficial de la Vendée Globe en Les Sables d’Olonne y para ello la mayoría deberán afrontar esta formalidad que no está exenta de riesgo.

Excepto Arnaud Boissière (AKENA Vérandas) y Alessandro Di Benedetto (Team Plastique), ya amarrados en Les Sables d’Olonne, al igual que Kito de Pavant (Groupe Bel), acabado de llegar, los 17 otros navegantes inscritos en esta séptima edición de la Vendée Globe tendrán que hacerse a la mar esta semana, por última vez antes de su gran vuelta al mundo. Que sea desde Lorient, desde Inglaterra, Port-la-Forêt o la costa mediterránea, a veces la ruta es larga y plagada de trampas de todo tipo.

Primero en llegar a Les Sables el pasado sábado, Kito de Pavant ha cumplido sin sobresaltos un recorrido de 1.700 millas, digno de una buena regata de altura. Tras zarpar de Port-Camargue, el velero rojo y blanco pasó por las Baleares y el estrecho de Gibraltar antes de remontar a lo largo de la costa portuguesa y el temible golfo de Vizcaya. Primera reacción de Kito: “¡Ya está, el Groupe Bel está amarrado al pontón con la proa hacia la salida! Para nosotros todo empezó con la vuelta a España. Un ejercicio al que estamos acostumbrados, porque el Groupe Bel es el único participante que llega desde tan lejos. Hemos navegado con vientos flojos antes de acabar con un agradable bordo con 25 nudos del Sudoeste en el golfo de Vizcaya. Hay un poco de estrés para una travesía de este tipo, porque hacerse a la mar siempre supone cierto riesgo, pero también es una suerte, porque nos permite probar el material en un período largo de navegación. Todo lo nuevo ha sido usado nueve días seguidos, y esto es un magnífico rodaje. Todo funciona de maravilla a bordo del Groupe Bel, que nunca ha estado tan bien. Adoro mi barco; no lo cambiaría por nada del mundo. Y esto es importante antes de una vuelta al mundo.”

Thomson choca con un pesquero a 2 millas de Les Sables

Son muchas millas y peligros los que jalonan esta larga rita y que a veces causan grandes desperfectos. Lo prueba lo sucedido en la última edición, en 2008, cuando el Hugo Boss de Alex Thomson colisionó con un pesquero a tan solo 2 millas de Les Sables. Empezó entonces una carrera contrarreloj para reparar el barco. El equipo técnico y la movilización de los habitantes de Les Sables permitieron que el británico tomara la salida, pero por desgracia las condiciones meteorológicas y sin duda la debilitación del casco acabaron con las esperanzas del inglés.

Bernard Stamm descubrió durante un transporte una vía de agua que finalmente resultó ser un agujero a nivel del motor. Un descubrimiento rápidamente taponado que hubiera podido ser mucho más grave. Esperemos que la migración de los IMOCA se desarrolle esta semana sin problemas, pese a que las condiciones meteorológicas parecen poner a prueba a los patrones.

TCa.

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